sábado, 21 de noviembre de 2015

La guerra de las Galaxias - Episodio VI - El retorno del Jedi

Ficha técnica

Título: La guerra de las galaxias, Episodio VI: El retorno del Jedi
Título original: Star Wars (Episode VI: Return of the Jedi)
Director: Richard Marquand
Nacionalidad: USA
Año: 1983
Productora: Lucasfilm Ltd Production
Distribuidora: 20th Century Fox
Duración: 135’
Guión: George Lucas y Lawrence Kasdam
Fotografía: Alan Hume
Música: John Williams
Efectos especiales: Industrial Light and Magic
Efectos de sonido: Ben Burtt
     
                  
Ficha artística

Mark Hamill - Luke Skywalker
Harrison Ford - Han Solo
Carrie Fisher - Leia Organa
David Prowse - Anakin Skywalker / Darth Vader (James Earl Jones - Voz de Darth Vader en inglés, en español es Constantino Romero)
Sebastian Shaw - Anakin Skywalker
Hayden Christensen - Anakin Skywalker (Fantasma en la versión editada de 2004)
Alec Guinness - Obi-Wan Kenobi
Ian McDiarmid - Emperador
Peter Mayhew - Chewbacca
Anthony Daniels - C-3PO
Kenny Baker - R2-D2
Frank Oz - Yoda
Billy Dee Williams - Lando Calrissian

El retorno del Jedi - Episodio VI - La guerra de las galaxias - Star Wars - Boba Fett - el fanicne - ÁlvaroGP
El retorno del Jedi - Episodio VI - La guerra de las galaxias - Star Wars - Boba Fett - el fanicne - ÁlvaroGP

Cuando comenté El imperio contraataca os hablé de madurez, de drama y de oscuridad.

Hoy toca vestirse de niños. En mi caso quitarme 30 años de encima y retrotraerme a la época de tu vida en la que todo lo bueno es posible y el mal se limita a un recurso necesario del cine para justificar a los buenos.

No sabría deciros cuántas veces vi esta película en el cine. Para poneros un ejemplo, La comunidad del Anillo la vi 12 veces proyectada en una sala. Pero no se puede comparar, ni de lejos, con El retorno del Jedi. Aunque he de confesaros una trampa: en mis años infantiles había algo llamado “sesión continua” en el cine, esto es: pagabas una entrada y podías ver la película tantas veces como la proyectaban y a fuerza de ser sincero, he de deciros que yo entraba en una de las salas de cine de la Gran Vía madrileña, en la primera sesión y me quedaba en el cine hasta que lo cerraban. Lo normal era verla dos veces, llegando a tres en una tarde… Nadie me negará que amorticé bien cada entrada. Eso sí, no mencionéis “La guerra de lasgalaxias” a menos de 100 metros de mi madre, quien llegó a cogerla cierta "manía"... advertidos quedáis.

¿Y por qué me iba las tardes de los viernes, sábados y domingos a pasarlos enteros viendo esta película?

Porque entre George Lucas, Lawrence Kasdam, Richard Marquand, John Williams y compañía habían dado con la piedra filosofal del cine. Habían hecho magia, magia pura que se filtraba por los poros de mi piel en forma de graves y agudos de la marcha imperial compuesta por Williams, se filtraban por mis ojos viendo el espacio inmenso plagado de naves, super naves y navecitas luchando.

Y todo esto para defender el bien, la vieja historia de siempre. El mal contra el bien. Qué necesitados estamos en estos días de historias con finales felices, aunque sean de película, para reconciliarnos con nuestra especie.

Eso sucedía cuando veía El retorno del Jedi. Me sigue sucediendo, pero parte de la magia se ha difuminado. Hoy conozco el bien y conozco el mal. Ya sé lo que es el dolor, sé lo que es la mala conciencia, sé lo que cuesta llegar a fin de mes y sé que si no silencio al niño que llevo dentro nunca terminaré de madurar y nunca veré la vida como realmente es. Entonces no. Si Lucas y compañía decían que la Fuerza era un camino que tenía dos sentidos, el bien y el mal, era cuasi sagrado para mi, y si las naves volaban y el todopoderoso Sarlaac hacía digestiones que duraban una eternidad… yo me lo creía.

Me sentaba en mi butaca, con ojos de niño, y me limitaba a disfrutar, a vivir lo que veía, a sentirlo, a soñarlo y mientras tanto jugaba con los muñecos (tenía toda la colección) que iban siempre en mi mochila (Yoda sigue acompañándome en todos y cada uno de mis viajes desde aquellos días, guardado a buen recaudo (y un Astérix, jejeje...).

Mención aparte el recuerdo de estar en Scarborough, en una playa inglesa, pasando el verano de mis 10 añitos y ver paseando por la arena a Darth Vader, con sus dos metros y sus kilos de armadura… y yo ojiplático sin perderlo de vista… Qué grandes recuerdos tengo asociados a esta película.

La trama… la trama es lo de menos. No podría dar crédito si me dijerais que no habéis visto la película. Pero por si hay alguno… os daré algunas pinceladas.

El comienzo es magistral y nos posiciona de lleno, tanto en la trama como en la idea de que se ha avanzado mucho (me refiero a aspectos técnicos) desde El imperio contraataca y nos encontramos en el corazón de una nueva Estrella de la Muerte en construcción cuando llega Darth Vader para “aconsejar” al responsable de su construcción que aligere un poquito porque el Emperador se está cansando.

Saltamos en el espacio y nos encontramos a R2-D2 y C-3PO andando por el desierto. Están en Tatooine, enfrascados en el rescate de Han Solo, que sigue congelado en carbonita y está, a modo de trofeo decorativo, colocado en el salón del palacio de Jabba el Hutt, el jefazo de todos los cazadores de recompensas, un tipo de armas tomar.

Los protagonistas irán apareciendo con cuentagotas. Ya he mencionado a tres; los androides y a Han Solo (que ya os comenté en El imperio contraataca que el motivo verdadero de esta congelación era para poderse dedicar en cuerpo y alma a Indiana Jones sin saber si Han iba a ser, o no, descongelado en algún momento: una solución aportada por Harrison Ford para “quitarse del medio” y dedicarse a un protagonista único de la trilogía del arqueólogo aventurero). En Tatooine descubriremos a Lando, ya “reinsertado” como bueno e infiltrado en el palacio de Jabba. Después aparecerá la princesa Leia encarnando a un cazador de recompensas que trae prisionero a Chewbacca.

El último en llegar será Luke Skywalker y cuando lo haga le veremos llegar rodeado de un poder que no reconocemos. En Una nueva esperanza (para mi siempre será La guerra de las galaxias) vimos al muchacho que madura a golpes y se enrola en el ejército para defender lo que cree; en El imperio contraataca vemos a un muchacho voluntarioso pero errático que se enfrenta sin haber completado su formación al malo por antonomasia y recibe un daño del que nunca se podrá recuperar: descubrir que el malo es su padre.

En El retorno del Jedi no habrá concesiones. Luke es el protagonista (el verdadero protagonista fue y es Darth Vader); ya se ha terminado de formar y convertir en Jedi y ya es conocedor y controlador a su antojo de la Fuerza. Es un Jedi y veremos que ejerce de tal desde el primer momento en que entra en escena, e incluso antes, porque todo el plan lo habrá diseñado él y el resto de nuestros amigos seguirán sus instrucciones.

Si había un momento (o varios, pero el principal) en el que yo apretaba los reposabrazos de la butaca en el cine y clavaba las uñas era cuando Luke caía al foso y se enfrentaba a Rancor. Momentos de pura magia para mi, y todavía los vivo así.

Digamos que las cosas se precipitan, que Leia descongela a Solo, que Jabba los descubre, pongamos que vuelve aparecer uno de los personajes que más pasiones levanta en toda la saga: Boba Fett… y digamos que toda la pandilla se ve a bordo de una barcaza con rumbo al todopoderoso Sarlaac. Han Solo, Luke Skywalker y Chewbacca van a ser ajusticiados por los cazadores de recompensas. Lando pilota la nave todavía infiltrado, Leia se ha convertido en mascota/juguete sexual de Jabba, C-3PO hace las veces de traductor y R2-D2 se ha convertido en un minibar…

Hasta que Luke hace gala de su nueva condición de Jedi de pleno derecho y lo pone todo patas arriba ejecutando un plan trazado de antemano y salvando a Han Solo, al wookie y a todos los demás.

Fin del primer acto. Luke parte para Dagobah (con R2-D2) a visitar a su maestro Jedi, Yoda y el resto rumbo a la sede secreta de la Alianza Rebelde cerca de Sullust.

Yoda agoniza y justo antes de morir revelará, o mejor dicho confirmará los peores presagios a Luke: Darth Vader es su padre. Pero como no todo puede ser malo, también descubre que hay otro Skywalker…

Yoda fallece y se lo lleva la Fuerza.

Luke tiene entonces una conversación con su primer mentor: Obi-Wan Kenobi. Una conversación profunda en la que el maestro confirma que su padre se convirtió en Darth Vader y Luke se siente mentido y utilizado ante la versión oficial en la que Ben Kenobi había dicho que Vader mató Anakin Skywalker.

Todo se aclara, incluso quién es el otro Skywalker, hermano gemelo de Luke… hermana, porque éste descubre sobre la marcha que le están hablando de Leia.

Salto en el espacio hasta la base rebelde.

Nos estamos preparando para una hora alocada de puro cine, de aventura, de ilusión, fantasía, ternura y placer…

Espías bothan por aquí, planos de la Estrella de la Muerte por allí, volvemos a ver el Halcón Milenario pero resulta que esta vez no lo pilotará Han Solo, esta vez la mejor nave que ha dado la ficción de todos los tiempos la utilizarán Lando y Nien Nunb, quien liderará el ataque espacial a la Estrella de la Muerte.

Han Solo partirá en una lanzadera imperial (con el resto del equipo y un comando de soldados rebeldes) para poner en jaque el sistema de blindaje de la Estrella de la Muerte que funciona desde la Luna de Endor.

En Endor encontraremos a unas de las criaturas más entrañables del cine: los ewooks. Unos ositos de peluche con malas pulgas y mucho ingenio. Es parte de la magia, con 10 años te crees todo lo que ves, con 40 te cuesta ver caer a los Stormtroopers a manos de estos peluches. Pero lo peor no es eso, lo peor es volverlos a ver después de haber descubierto que en Endor no iba a haber ewooks. La idea original era que los ositos fueran wookies y no paro de imaginar cómo habría sido esa batalla en la Luna de Endor si no se hubiera producido el cambio. Sangrienta, dura, feroz...

Luke se entregará a su padre en Endor y éste lo llevará ante el Emperador. Una respuesta inesperada por Luke porque estaba en la creencia de que podría rescatar a su padre del Lado Oscuro y Datrth Vader resulta más duro de roer de lo que esperaba su hijo, porque sí, a estas alturas de la película Luke tiene perfectamente asumido la condición de Vader.

El joven Jedi se enfrentará a su padre, al Emperador y a toda la Fuerza del Lado Oscuro con rabia por ver que sus amigos han caído en una trampa y lo ve todo desde un ventanal; con amor porque no quiere derrotar al padre, lo quiere recuperar para la causa del bien; con dolor porque sufre, física y psicológicamente, y con resentimiento porque se medirá al Emperador que le ha robado a su padre, a su madre, a una vida con su hermana y la paz con la que todo ser de buena condición desearía para vivir con los suyos.

Lejos quedan ya los comentarios que publiqué en su día sobre THX-1138 y Escuadrón 633, gérmenes de esta saga en los que vemos muchos protpopersonajes y escenas de Star Wars. Comparto el espíritu friki de los personajes de Fanboys haciendo de esta película de culto un motivo para seguir luchando en el día a día y dedico, de nuevo, este artículo sobre una película de Star Wars al mayor friki y conocedor del Universo Lucas, el escritor, humorista y actor: Juan Solo.

El resto…

El resto es cine. Cine, cine, cine y puro cine.

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