lunes, 26 de octubre de 2015

La guerra de las Galaxias - Episodio V - El imperio contraataca

Ficha técnica

Título: La guerra de las galaxias, Episodio V: El Imperio contraataca
Título original: Star Wars (Episode V: The Empire Strikes back)
Director: Irvin Kershner
Nacionalidad: USA
Año: 1980
Producción: 20th Century Fox / Lucasfilm Ltd Production
Duración: 124’
Guión: George Lucas
Fotografía: Peter Suschitzky
Música: John Williams
Efectos especiales: Industrial Light and Magic
Efectos de sonido: Ben Burtt
    
                   
Ficha artística

David Prowse (Darth Vader – Voz de James Earl Jones (En España lo dobló Constantino Romero))
Alec Guinnes (Obi-Wan Kenobi)
Harrison Ford (Han Solo)
Mark Hamill (Luke Skywalker)
Carrie Fisher (Princesa Leia)
Peter Mayhew (Chewbacca)
Anthony Daniels (C3-PO)
Kenny Baker (R2-D2)
Jeremy Bulloch (Boba Fett)
Billy Dee Williams (Lando Calrissian)

La guerra de las Galaxias - Episodio V - El imperio contraataca - Star Wars - Cine Fantástico - el fancine - ÁlvaroGP
La guerra de las Galaxias - Episodio V - El imperio contraataca - Star Wars
Cine Fantástico - el fancine - ÁlvaroGP

La saga de Star Wars continúa, madura, se dramatiza y oscurece.

Irving Kershner dará un toque personal a El Imperio contraataca, seguiremos disfrutando con una aventura de ciencia ficción, pero elevada a la categoría de tragedia griega.

Como decía, la aventura sigue, vaya que si sigue, se agudiza y se multiplica por minutos llegando incluso, a empequeñecer a la primera entrega de Star Wars, el Episodio IV: Una nueva esperanza (que nosotros conocimos como La guerra de las galaxias). Empequeñecer sin desmerecer, claro está. Lo que pasa con esta segunda película de Star Wars es que es una de esas pocas ocasiones que una primera película sublime se ve superada por su secuela. Esto es lo que sucede con El imperio contraataca, según mi parecer, supera en todos los aspectos a Una nueva esperanza y se convierte en la mejor película de toda la saga (de las seis que hemos visto hasta la fecha: la séptima (El despertar de la Fuerza) está a dos meses de ser estrenada).

Antes de seguir con El imperio contraataca pondré otros dos ejemplos de secuelas devastadoras y gloriosas para el cine: Terminator 2 fulmina a Terminator y muchos opinan que El padrino (2ª parte) es mejor que la primera entrega: El padrino (para mi la mejor película de la Historia). Como veréis tiene un punto subjetivo que no se nos ha de escapar. Sin embargo, El imperio contraataca bebe de Una nueva esperanza pero se consolida en una atmósfera oscura e intimista.

La trama de la película nos presenta a imperio restablecido tras la pérdida de la Estrella de la Muerte, o más que restablecido, sediento de venganza. Una venganza que pasa, inexorablemente, por exterminar la alianza rebelde y para ello, Darth Vader siembra la galaxia con sondas espaciales para localizar de una vez por todas a los rebeldes y aplastarlos.

Nuestros amigos están en Hoth, un planeta remoto con nieves perpetuas.

Han Solo prepara su marcha para saldar su deuda con Jabba. Su relación con la Alianza Rebelde se consumó cuando acudió al rescate de Luke en la batalla de la Estrella de la muerte, pero cada día que pasa siente cómo se aprieta la soga que lleva puesta al cuello por culpa de su pasado que lo persigue vaya donde vaya.

Vuelve tras hacer una ronda de reconocimiento y, tras discutir su marcha con la princesa Leia, se enfrasca en la eterna reparación del Halcón Milenario, que no termina de estar a punto. En su ronda con Chewbacca se han tropezado con un robot cuya procedencia desconocen porque se autodestruye, aunque pocas dudas ofrece de tratarse del Imperio.

Entre medias se entera de que Luke no ha regresado, de hecho nadie sabe dónde está. Han pospone su partida y se lanza a las nieves en busca de su amigo.

Luke ha caído presa de un wampa, (un monstruo de las nieves), cuando se disponía a inspeccionar otro de esos “meteoritos” con sello imperial. En la versión de 1999 vimos por primera vez el wampa a sus anchas en su cueva de hielo y os prometo que se trata de una de las escenas que más agradecí a Lucas en la reedición de Star Wars.

Tauntaun y wampas, dos “bichos” geniales de esta película. El primero es una suerte de “caballo”, aunque no tiene nada que ver con estos, con sus cuernos como de carnero (el wampa también los tiene), bien cubiertos de pelo para luchar contra el frío perpetuo, el hielo y la nieve.

Luke logra controlar la Fuerza y se salva tras recuperar el sable láser. Han Solo acude en su búsqueda y lo encuentra delirando en la nieve. El delirio permite a Luke comunicarse con Obi-Wan Kenobi y recibir la misión de ir a Dagobah, otro planeta remoto en el que vive Yoda para terminar su instrucción como Jedi.

Han rescata a Luke, los imperiales hacen un despliegue terrestre con AT-AT con el objetivo de triturar a los rebeldes. Estos se preparan para el combate con armas y naves que demostrarán ser del todo ineficaces contra el poderío imperial. Sirven tan solo para brindar el tiempo necesario para una evacuación, y esto a duras penas porque el propio Darth Vader encabeza la tropa de asalto que entra en el campamento y base rebelde.

Han Solo no ha podido marcharse, Leía queda atrapada e incomunicada de la lanzadera de la evacuación, la aventura toma cuerpo en la fase más “light” de la entrega (espero que se entienda lo de “light”: me refiero a pura aventura desenfadada): Luke hace nuestras delicias a bordo de un Snowspeeder, R2-D2 persigue a C3PO por toda la base para llegar al Halcón Milenario (el pobre Chewbacca sigue ultimando las reparaciones en el Halcón Milenario) sin lograrlo y, sobre todo, vemos cómo crece la “tensión sexual” entre Han Solo y Leia en un constante rifirrafe de amor/odio en el que Leia muestra todas sus armas de seducción y Solo deja que aflore el canalla que lleva dentro. Y funciona.

Leia y Han Solo se escapan por los pelos.

Fletan el Halcón Milenario en compañía de R2-D2 y C3PO rumbo a cualquier parte de la galaxia en la que los imperiales no les sigan el rastro. Pero se lo siguen y se lo seguirán sin cesar.

La película se bifurca aquí en dos historias paralelas.

La marcha de Luke a Dagobah para terminar su instrucción con Yoda y la constante huída de Han Solo y el resto de la pandilla.

Ninguno logrará su cometido.

Luke no terminará su instrucción porque decide interrumpirla para acudir al rescate de sus amigos, quienes aparentemente están en peligro. El resto, (Han Solo, Leia, Chewbacca, R2-D2 y C3PO irán de mal en peor durante toda la película. Una huida interminable que pasará por combatir a los cazas imperiales; mimetizarse con un destructor imperial pegados a su fuselaje; hacerse pasar por chatarra estelar y “casi” ser alimento de un bicharraco tan grande que sus fauces parecían la entrada a una cueva en la que podían esconder al Halcón Milenario.

La hipervelocidad estropeada, deambulando sin rumbo, con medio Imperio siguiéndoles por toda la galaxia y una tropa de cazadores de recompensas que les persiguen con el doble fin de servir tanto al Imperio como a Java.

Aquí aparecerá uno de los personajes con mayor peso en toda la saga de Star Wars: Boba Fett, un cazador de recompensas que levanta pasiones por ser uno de los personajes “mas chulos” de La guerra de las galaxias. Tanto que fue rescatado (en la figura de su padre, Jango Fett) para la primera trilogía como origen de los clones que encanarán a las tropas de asalto (pero eso es otra historia). En esta película Boba Fett está a sueldo por ambos, Jabba y Darth Vader con el propósito de dar caza a Han Solo (que ya se había cargado a Greedo en Una nueva esperanza).

El objetivo, como decía, es doble: llevárselo a Java previo paso por las manos del Imperio que quiere ensayar con él la nueva solución que han ideado para Luke Skywalker: congelarlo en carbonita.

Esto queda muy chulo leído aquí, pero el motivo real de esta “congelación” era que Harrison Ford no tenía clara su participación en la tercera entrega de la saga. Por un lado estaba embarcado en la grabación de En busca del arca perdida, encarnando al protagonista Indiana Jones, y por otro lado “no se veía” como Han Solo en una tercera película, por lo que prefirió “quedar congelado” y a verlas venir.

Esto demuestra que Harrison Ford ha sido uno de los actores con mayor suerte en la historia del cine. Si a esta anécdota (dubitativo ante la interpretación de uno de los personajes más grandes que ha dado el cine) le sumamos que no terminó de entender (del todo) el argumento de otra película mítica: Blade Runner, y que encima protagonizó la saga de Indiana Jones… nos haría pensar que es uno de los mejores actores de la historia, cosa que, llevada más al extremo, defienden los personajes de la genial comedia Fanboys (una película sobre "frikis" de La guerra de las galaxias).

Volvemos a Star Wars.

Han Solo está vivo pero congelado. Esto ha sucedido en Bespin, donde su antiguo “amigo” Lando Calrissian (cuyo actor Billy Dee Williams sale también en Fanboys, junto con Carrie Fisher); un delincuente (como el propio Han Solo) venido a más dirige una explotación minera en las nubes al “margen” del Imperio. Pues bien, allí espera Darth Vader a Han Solo y compañía con la intención de tender una trampa a Luke quien, sin pensarlo dos veces, muerde el anzuelo e interrumpe su instrucción para medirse con Vader.

Han Solo parte congelado con Boba Fett, el resto del grupo queda en manos de Lando y Luke viene presto a morder el polvo contra un guerrero que le supera en todas las facetas de la Fuerza.

Este enfrentamiento nos ofrecerá una de las escenas más conocidas y reconocidas de la historia del cine, hacia el final, cuando Skyewalker es derrotado y Darth Vader le confiesa la verdad tras sesgarle la mano diciéndole: “Luke, yo soy tu padre” y dejando mudo (en su día) a todos los fans de La guerra de las galaxias*.

En esta segunda entrega volveremos a ver, de modo "latente", el influjo ejercido por Escuadrón 633, aunque no en la misma medida que en La guerra de las galaxias, y veremos nuevos personajes (en Bespin) que nos harán rememorar nuevamente el experimento universitario de Lucas: THX-1138.


En la versión española la voz de Darth Vader la puso Constantino Romero, a quien dediqué un sentido artículo el día en que falleció, Constantino Romero: Darth Vader, yo soy tu voz.

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