martes, 7 de mayo de 2013

Philadelphia


Ficha técnica

Título original: Philadelphia
Director: Jonathan Demme
Año: 1993
Nacionalidad: USA
Producción: Jonathan Demme
Duración: 120’
Guión: Ron Nyswaner
Música: Howard Shore, (Bruce Springsteen: Streets of  Philadelphia)
                       
Ficha artística

Tom Hanks (Andrew Beckett)
Denzel Washington (Joe Miller)
Antonio Banderas (Miguel Álvarez)

Premios

Oscar al Mejor Actor (Tom Hanks)
Oscar a la Mejor Banda Sonora (Canción Streets of Philadelphia de Bruce Sprinsteen).


Nos encontramos en los Estados Unidos, a finales del pasado siglo, cuando el fenómeno de la enfermedad del SIDA barría las conciencias y los pilares morales de la sociedad occidental.

Por un lado un hecho objetivo: el sida es una enfermedad epidémica cuyo contagio no estaba determinado y los orígenes todavía se discuten en nuestros días. Una enfermedad que hoy ha pasado a ser crónica, quizás no eliminable, pero sí llevadera (con esfuerzo y sacrificio) para los enfermos que la padecen, pero entonces no era así. Cuando se diagnosticaba a alguien la enfermedad del SIDA era poco menos que dictar una sentencia de muerte.

La otra interpretación es subjetiva, enfermedad al margen, el SIDA era una enfermedad característica porque se cebaba con el colectivo homosexual, fundamentalmente debido a que poco a poco, los estudios y los análisis iban demostrando que el mayor porcentaje de casos se daba entre individuos de este colectivo.

Ambos factores: una enfermedad de nueva generación y el hecho de que se desarrollara entre un colectivo marginal, hacía que poco más o menos se la considerara poco menos que una peste o pandemia, la cual ayudó poco a la integración de los homosexuales de la época.

Digo “marginal”, porque aunque la homosexualidad ha sido una constante en todas las sociedades, incluida la nuestra, unos la aceptan y otros no, así de crudo, así de injusto, puesto que uno se somete al juicio moral de los que lo rodean por injusto que parezca.

Podría decirse que la muerte de Freddie Mercury, el cantante y cabeza visible del grupo Queen resultó un punto de inflexión en la trayectoria de la aceptación social del SIDA. Eso y el reconocimiento público de la estrella de baloncesto de los Angeles Lakers, Magic Johnson. Entonces algo sacudió al mundo. No sólo los desfavorecidos se contagiaban, era una enfermedad tan potente y tan cruel que afectaba por igual a ricos y pobres, a blancos y negros, a fuertes y débiles… Y lo que es peor, a homosexuales y heterosexuales, a hombres y mujeres, pues poco después se comprobó que no sólo se transmitía vía sexual, sino también a través de la sangre, (y las jeringuillas eran un factor a tener en cuenta, entre enfermos y drogadictos).

De eso trata esta película. No sólo de la enfermedad, sino del juicio y prejuicio que padecen los que la sufren, no sólo enfrentándose a la cruda realidad de una muerte (entonces) que te destruía desde las entrañas, sino encima ser juzgado por ello. Y en la película esto lo veremos reflejado en la persona de Joe Miller, (Denzel Washington), un homófobo empedernido que será capaz de superar sus prejuicios en pos de una causa noble.

De eso trata esta película: de los juicios sociales enmarcándolos en la causa de Andrew Beckett, que perderá su prestigioso trabajo como abogado al descubrirse su enfermedad y será ayudado por su archienemigo y homófobo abogado.

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