martes, 7 de mayo de 2013

Mientras Nueva York duerme


Ficha técnica

Título original: While the city sleeps
Director: Fritz Lang
Año: 1956
Nacionalidad: USA
Productora: RKO
Duración: 99’
Guión: Casey Robinson (novela: Charles Einstein)
Fotografía: Ernesto Laszlo
Música: Herschel Burke Gilbert

Ficha artística

Dana Andrews (Edward Mobley)
Ida Lupino (Mildred Donner)
George Sanders (Mark Loving)
Rhonda Felming (Dorothy Kyne)
Thomas Mitchell (John Day Giffith)


Cine negro y periodismo, un cóctel recurrente, pero pocas veces tan bien “explotado” como en esta película.

Un asesino, (el asesino del pintalabios), mata a mujeres en las noches de Nueva York, al abandonar sus casas, donde las asesina, deja un mensaje con pintalabios (de ahí el “apodo”), y se esfuma.

El famoso Kyne, magnate de la comunicación muere y el negocio queda en las manos de su hijo, el cual, nunca ha pisado una redacción de periódico y no tiene experiencia en el sector. No obstante, se percata inmediatamente de la ambición de los tres líderes dentro de la empresa. Una ambición desdeñosa hacia él, por su falta de experiencia.

Decidirá hacer dos movimientos en su llegada a la cadena Kyne de medios de comunicación. Por un lado, pondrá a sus periodistas a investigar los asesinatos, y creará un nuevo puesto, de Director Ejecutivo, como segundo suyo, para tener un respaldo con experiencia, y de paso, anular las conspiraciones de los tres periodistas manteniéndolos ocupados peleando por el nuevo cargo.

Desemboca la película en una vorágine competitiva entre los tres candidatos al puesto, un reflejo de la sociedad, bastante amargo en algunas escenas, que no disimula en absoluto la interpretación que hace de la vida el propio Fritz Lang a lo largo de su filmografía.

El estudio sociológico de los personajes, pues si bien hemos mencionado a los periodistas, al nuevo propietario del medio y sus colegas de profesión, el retrato del asesino, al cual destripa, pues lo muestras desde el principio de la película, pero sobre todo cuando lo analizan en público, nos da muestras de cómo puede cojear una sociedad capaz de albergar personas perturbadas que para más inri, viven en la puerta de al lado, con sus padres, o sus cónyuges.

Asimismo, el retrato de los personajes se escapa a la moral contemporánea. Los plasma de un modo descarnado, desgarrador y realista en el que todos tienen su moral y algunos su doble moral, o doble rasero para juzgar los comportamientos de unos y otros, sin aplicarse a uno mismo los preceptos morales.

La doble moral, los subterfugios que los fieles e infieles han de buscar para poder dar rienda suelta a sus vidas y libertades, el corsé de una sociedad que prejuzga a quien se desmarca de la norma y busca realizarse por medios ajenos a los “correctos”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario