martes, 7 de mayo de 2013

Dos cabalgan juntos


Ficha técnica

Título original: Two rode together
Director: John Ford
Año: 1961
Nacionalidad: USA
Productora: Columbia Pictures
Duración: 109 minutos
Guión: Frank S. Nugent (novella: Will Cook)
Fotografía: Charles Lawton Jr.
                                
Ficha artística

James Stewart (Guthrie MaCabe)
Richard Widmark (Comandante Frazer)


Una de cowboys… O la reconversión del Mito de la Frontera…

James Fernimore Cooper, el escritor de El último mohicano, encumbró este género (el de la frontera) y abrió las puertas a la literatura de los Estados Unidos concediéndola un puesto entre las más grandes.

Y me remonto a Cooper para dar a entender aspectos cruciales en Dos cabalgan juntos: el mito de la frontera y la conciencia religiosa del colono americano.

El más sencillo de explicar es el de la Frontera. Sencillo porque equivaldría a cómo el hombre blanco anglosajón y protestante se va extendiendo por territorio norteamericano de Este a Oeste. Una conquista lenta pero sin marcha atrás, constante y cansina, tenaz y dura. Británicos e irlandeses encabezaban estas caravanas, en menor medida iban acompañados por holandeses, alemanes e italianos… Pero fundamentalmente de las islas; imponiendo una lengua común, una religión (protestante, la cual chocaría en los territorios del Sur por la influencia católica de España y sus colonias).

A pesar de mi brevedad, por necesidad, dedicaré el siguiente párrafo a la mencionada conciencia religiosa de la conquista, no sólo del Oeste, sino de todos los Estados Unidos antes, durante y después de su independencia de la metrópoli británica.

Con la llegada del anglicanismo a las islas británicas, el catolicismo quedó casi erradicado y los enfrentamientos se agudizaron con los protestantes. Unos protestantes con muy diversas ramas con mayor o menor grado de radicalidad en sus principios morales y con vínculos desarraigados de Roma por un tiempo y ahora también del Imperio Británico. Motivo que les impulsa a fletar barcos para ir, originalmente a Holanda, tierras calvinistas y de profundo protestantismo. Pero la Historia es caprichosa y estos emigrantes volvieron a partir, en compañía de otros continentales en busca de la tierra prometida: América.

Y en verdad buscaban la tierra prometida, bíblica y sagrada, lejana de Roma y cercana al infierno, un infierno que ellos, a través de su sacrificio tendrían que expulsar de América. Pero para haber infierno tiene que haber Diablo y para los “peregrinos”, como ellos dieron por llamarse, el Diablo era un ser salvaje, de piel roja y vivía desnudo: en pocas palabras, los indios.

Claves estas que nos ayudarán a entender cómo los personajes de la película desprecian al indio, lo temen y lo lloran por no tener salvación.

Y es dentro de estos dos parámetros en donde se centra la película, así y sólo así entenderemos las raíces del odio al indio y del temor. Pues en la educación que ellos tenían el indio era el diablo cuya misión no distaba de tentar a los hijos de Adán, tentar o matar… Sólo así comprenderemos las reacciones que tendrán los personajes ante los indios.

Volviendo a la película, y siendo estrictos, nos encontramos con un tándem (Richard Widmark – James Stewart) de personajes contrarios y compatibles entre si. El uno fiel, leal, disciplinado, austero y sincero, oficial del Ejército de los Estados Unidos y abnegado militar que cobra lo suficiente para sobrevivir. El otro un caradura parapetado en la figura de defensor de la Ley, (un sheriff), que suma a su paga mensual el 10% de los beneficios de todos los negocios del pueblo donde trabaja.

Un sheriff pendenciero y borracho, pero el único capaz de hablar la lengua de los indios y de entender hasta el último de sus gestos, por no mencionar que los conoce en persona de antiguas relaciones con ellos. James Stewart será la pieza clave, si se presta a ello, para rescatar a unos occidentales secuestrados años atrás por los indios cuando empezaron a avanzar buscando las tierras del Oeste.

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