miércoles, 8 de mayo de 2013

Cinderella Man


Ficha técnica

Título original: Cinderella Man
Nacionalidad: EE.UU.
Producción: Universal Pictures / Miramax Films
Duración: 144 minutos
Guión: Cliff Hollingsworth
Fotografía: Salvatore Totino
Música: Thomas Newman
                       
Ficha artística

Russell Crowe (James J. Braddock)
Renée Zellweger (Mae)
Paul Giamiatti (Joe Gould)
Paddy Considine (Mike Wilson)
Craig Bierko (Max Baer)

CINDERELLA MAN - BOXEO - EL FANCINE - ÁLVAROGP - EL TROBLOGDITA
Cinderella Man - el fancine - Boxeo - el troblogdita - ÁlvaroGP

Nueva York: años 20.

La película empieza con un James J. Braddock en el mejor momento de su vida y de su carrera profesional. Un púgil con un futuro prometedor que tiene un puño (el derecho) de acero que puñetazo a puñetazo va creando una leyenda en su derredor con el fin último de disputar el título mundial de los pesos pesados de boxeo.

Como decía al empezar, la película se desarrolla en Nueva York, en la segunda década del s.XX, cuando  Estados Unidos se fue a pique sumido en la mayor depresión económica de su historia, cayendo en picado sus finanzas, sus mercados y la economía doméstica, y con todo ello, los sueños y aspiraciones de millones de trabajadores que habían puesto en el futuro las esperanzas y justificaciones de los sacrificios presentes, y entre ellos: Jame J. Braddock, quien caerá en picado viéndose obligado a irse desprendiendo de todas y cada una de sus posesiones para ir poniendo parches en su economía y sacar adelante a su familia, la cual por aquel entonces va creciendo hasta tener tres hijos a los que alimentar.

Las peleas de boxeo dejan de celebrarse en grandes teatros y estadios, el público empieza a contarse por decenas, en vez de por millares, las victorias no se cotizan y las derrotas arruinan a los boxeadores quienes no solo dejan de ingresar los justo para alimentarse hasta la siguiente vez que suban a la lona para partir o que les partan la cara. Y en estas circunstancias nos encontramos con un Braddock que va ganando años, perdiendo peso, descuidando su alimentación y sintiendo más los golpes que recibe en la vida cotidiana cuando acude a la oficina de empleo y no encuentra trabajo o acude a pedir ayudas sociales y para colmo es reconocido: sí, él, la estrella emergente solicitando unos míseros dólares porque no es capaz de pagar el salami que ha robado su hijo.

Pero esta película encierra una enorme lección, lección que nos vendrá dada a través de la figura del boxeador, del deportista quien cuando los tiempos vienen de cara lucha semana a semana por ser el mejor y triunfar, lo mismo que cuando vienen mal dadas saca de sus profundidades el espíritu del deportista para, sin llegar a prosperar, luchar en el día a día para poder pagar los recibos de la luz.

Sus esfuerzos por mantener unida a la familia. Sus esfuerzos por pagar los recibos y comprar la comida suficiente para subsistir, sus esfuerzos por reponerse de una mano rota, (su derecha mortal) para poder volver a pelear, sus esfuerzos por sobreponerse cuando le retiran la licencia para pelear y sus esfuerzos por comer un cuenco de carne estofada con las manos vendadas metiendo la cara dentro del mismo para comer la única comida caliente que ha disfrutado en meses, y sobre todo los esfuerzos por reconducir a su hijo quien desesperado roba una barra de salami y le hace ir a devolverla, enseñándole que podrán morirse de hambre pero nunca robarán.

Lecciones todas de pundonor, honor, dignidad y humildad en medio de un Nueva York sumido en la depresión y cuyas élites ostentan falsas riquezas pues están tan arruinadas (salvo excepciones) como el resto de los neoyorquinos.

Y las fuerzas por competir, luchar, sobrevivir y no ser el más grande pero sí sentir la satisfacción de haber dado de si mismo tanto como ha podido.

Hay otros dos personajes que se comen la pantalla en la película, su representante, Joe Goulg, tan arruinado como él que, a la mínima oportunidad, se hipoteca hasta las cejas para darle a Braddock una última oportunidad. Interpretación secundaria pero magistral la de Giamatti, sobre todo en las escenas de descansos entre asalto y asalto mientras azuza a Braddock para que siga luchando.

El otro gran personaje es el boxeador Max Baer, pura violencia física y altanería (justificada por otra parte) que en su entrada en el final de la película le da un estímulo a la narración y hace que toda la película se dirija hacia el último cuarto de hora en una apoteosis gracias a su capacidad de provocación, ambientada perfectamente por Howard y perfectamente fotografiada por Totino.

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