martes, 30 de abril de 2013

¡Viven!


Ficha técnica

Director: Frank Marshall
Año: 1992
Título original: Alive!
Nacionalidad: EE.UU.
Producción: Paramount Pictures / Robert Watts & Kathleen Kennedy Co-producido por Bruce Cohen
Duración: 123 minutos
Guión: John Patrick Shanley (Novela: Piers Paul Read)
Fotografía: Peter james
Música: James Newton Howard

Ficha artística

Ethan Hawke (Nando Parrado)
Vincent Spano (Antonio Balbi)
Josh Hamilton (Antonio Canessa)
Bruce Ramsay (Carlitos)


¡Viven! - Periodismo y Cine - Cine y Gastronomía - ÁlvaroGP - el fancine
¡Viven! - Periodismo y Cine - Cine y Gastronomía - ÁlvaroGP - el fancine

En su día incluí esta película en un ciclo de Cine y Gastronomía, respondiendo más al hecho en si de la supervivencia a través de la alimentación que a recrearnos con los alimentos que aparecen en ella. Y en este caso, la alimentación asumirá un protagonismo más destacado que en ninguna otra película, pese a no ser de temática gastronómica. Otro tópico podría ser Periodismo y Cine, por la incesante búsqueda de noticias, en ambos sentidos: la sociedad esperando oír de ellos y ellos intentando exprimir sus radios para saber si les siguen buscando.

Pero para entender a qué me refiero tendré que hacer mención a la historia real, pues esta película es un homenaje a las personas de carne y hueso que vivieron lo que los actores interpretan en ésta película “basada en una historia real”.

¡Viven! Es la adaptación al cine de la desventura de un grupo de jóvenes uruguayos (y algunos familiares) pertenecientes al club de rugby Old Christian’s que se dirigen a Chile para jugar un partido. Partido que nunca tendría lugar pues a mitad de trayecto el avión se estrelló en Los Andes en el año 1972.

En el avión viajaban un total de 45 personas. Sólo 16 sobrevivirán. Es la historia de 72 días perdidos en ninguna parte y aislados de la civilización. Cuando se supo del accidente partieron de inmediato aviones y helicópteros para buscar supervivientes, pero el clima, la extensión de Los Andes y el paso de los días dieron por inútiles los esfuerzos abandonando a su suerte a los supervivientes. Y éste era el dilema: no esperaban que pudiera seguir nadie con vida.

72 días en que se enfrentarán a muchos contratiempos, el primero: el accidente. El segundo: los aludes de nieve. El tercero: la pérdida de seres queridos. El cuarto: la pérdida de toda esperanza. El quinto: la ausencia total de alimento.

Y es en este punto en el que me detendré. El alimento, tema crucial en la película pues aquellos que sobrevivieron al accidente se enfrentaron a los 72 días con lo que pudieron encontrar para llevarse a la boca. Nadie esperaba un viaje largo y pocos eran los que habían metido en las maletas algún tipo de alimento, tal vez chocolatinas, botellas de alcohol compradas en el “Duty Free”, galletas y poco mas…

Veremos cómo el grupo se organiza inmediatamente de manera jerárquica, (como sucediera en El señor de las moscas de William Golding), y propio de la especie humana. Los líderes natos son los que en momentos de necesidad se echan la responsabilidad sobre sus hombros y mantienen la cabeza fría para tomar las decisiones que crean acertadas por el bien del grupo. Y dentro de esta jerarquía y autoridad algunos mantienen las ideas claras y establecen horarios y raciones estrictas para el reparto de la comida y la bebida.

Pero hablamos de 16 personas (al final) y 72 días alimentándose a base de chocolatinas y alcohol.
¡Viven! - Periodismo y Cine - Cine y Gastronomía - ÁlvaroGP - el fancine
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Como todos sabrán, esta película es un drama, si guarda algo de aventura no es otra que la de la supervivencia. Pero hay un tema que subyace y hace de esta experiencia algo más filosófica, espiritual y trascendental. Hasta el momento reunirían (realidad y película) todos los ingredientes para ser catalogada como una película de aventuras (y drama en gran medida por las víctimas). Pero si hay algo, si existe un motivo único por el que esta historia dio la vuelta al mundo y fue primera plana e incluso hoy en día se organizan conferencias y charlas con los supervivientes es porque en un momento dado se quedaron sin alimentos y a las puertas de la muerte se vieron forzados a tomar una medida y decisión trascendental: comerse a los muertos.

Hasta tal punto que los supervivientes tardaron algún tiempo en confesar qué era lo que los había mantenido vivos en un paraje tan desolado. La alegría de ser rescatados se difuminó por el profundo sentimiento de culpabilidad que los embargó, sentimiento por el que se los juzgó en la opinión pública de todo el planeta y un sentimiento enfrentado radicalmente a los principios fundamentales del ser humano, por lo menos el ser humano civilizado: la aversión a la antropofagia.

Y de eso trata al película en gran medida, del debate y la lucha moral que sostienen los protagonistas en privado y discutiendo entre ellos a la hora de afrontar la cruda realidad en una situación límite. Ven a los muertos yacer bajo la nieve y saben que allí es donde ellos estarán a penas en unos días si no toman tamaña decisión y se atreven a ultrajar sus cuerpos para poder así sobrevivir a costa de sus amigos ya fallecidos.

Dilema existencial donde los haya pues se ven forzados a rechazar prejuicios y a sobrevivir a toda costa, es decir, hallando proteínas que les mantengan en pie a costa de un debate interno que les consumirá sus propias entrañas, comiéndose sus prejuicios morales con el fin último de seguir abriendo los ojos una mañana tras otra lejos de toda esperanza.

Y merece la pena volver al punto anterior, al del líder que acaudilla a todos los demás y toma las decisiones trascendentales, recapitulemos pues:

Primero surge la figura que se atreve a insuflar coraje a los que le rodean para apartar a los cadáveres y organizar los restos del avión a modo de refugio.

Después viene el alud de nieve y hay que salir del avión y volver a empezar de cero, qué digo desde cero, desde menos mucho pues no son náufragos en una isla caribeña, están rodeados de nieve y los momentos cálidos no llegan ni de lejos a los cero grados por no mencionar las noches eternas en silencio y por mucho escuchar oirían los dientes castañeando de los amigos.

Mención a parte la decisión de comer esa carne que les de opciones a seguir tirando, pues no hemos de olvidar que aquellos a los que se comen son amigos o familiares, por si pudiera ser más dura la cosa desde algún punto de vista.

Y por fin la última decisión, la de liarse la manta a la cabeza y decidir atravesar la cordillera de Los Andes en busca de una última oportunidad… Y lograron el premio de los que a sin nada que apostar se juegan la propia vida y logran sobrevivir.

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