lunes, 29 de abril de 2013

Los siete samuráis

Ficha técnica

Título: Los siete samuráis
Director: Akira Kurosawa
Año: 1954
Título original: Shichinin no samurai - 七人の侍
Nacionalidad: Japón
Productora: Toho
Producción: Sojiro Motoki
Duración: 204’
Guión: Shinobu Hashimoto, Akira Kurosawa e Hideo Oguni
Fotografía: Asakazu Nakai (ByN)
Música: Fumio Hayasaka

Ficha artística

Kikuchiyo (Toshiro Mifune)
Kambei (Takashi Shimura)
Sichiroji (Daisuke Kato)
Katsushiro (Ko kimura)
Heihachi (Minuro Chiaki)
Kyuzu (Seiji Miyaguchi)
Gorobei (Yoshio Inaba)

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

Hablar de Los siete samuráis es hablar de una obra de arte. El padrino, El submarino, El séptimo sello… Y otras pocas, no tantas desde luego, (según mi parecer), pueden gozar de semejante calificativo.

Y para mejor comprender la película, referencia forzosa a su Director: Akira Kurosawa, la joya de la corona del cine japonés. Eso sí, teniendo en cuenta que filmó películas en el Japón, en los Estados Unidos e incluso en la Unión Soviética, en donde llegó a rodar Dersu Uzala, ¡es que estamos hablando de un genio!

Akira nació en una familia que aunaba los dos aspectos que definen hoy en día a todo el Japón: tradición y modernidad. La primera a través del padre, que se sentía arraigado en los usos y costumbres “feudales” de los samuráis siendo el Director de Instituto del Ejército Japonés, con lo que esto implica en cuanto a valores ancestrales arraigados en su familia. El aspecto “moderno” lo aportaba su hermano, que trabajaba en la industria del cine, cosa que fascinaba al joven Akira que se desvivía por Occidente.

Tradición y modernidad, dos ingredientes que bien definen a toda esa sociedad… Y terremotos. Porque al igual que hoy en día, Akira vivió un terremoto en Tokio que desoló la ciudad. Su hermano le obligó a acompañarlo por entre las ruinas para enseñarle a enfrentarse al miedo y la desolación, dándole la que sería la mayor lección de humanidad y fortaleza psicológica de su vida.

Otro hito en su vida fue el suicidio de su hermano, su héroe y mito caído. A partir de ahí, con unos pocos años mas dio el salto al cine y poco a poco se fue forjando una reputación que con el tiempo harían de él uno de los mas grandes del género.

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

Ver Los siete samuráis es comprender en gran medida esa sociedad de la que hablaba, la referente a los valores tradicionales. En si misma, la película tiene el formato de una película del oeste, pero elevada a lo sublime. No obstante esta película fue recreada años después por el cine americano para regalarnos otra “subjoya”, igual de buena pero quizás de menor calidad: Los siete magníficos.

Las casi 4 horas de película se hacen cortas por mucho que la acción no empiece hasta transcurridas dos. Estas dos primeras horas nos servirán, sobre todo desde nuestra perspectiva “no nipona” para situarnos en su sociedad, en sus valores, en sus costumbres arraigadas y su manera de entender el tiempo y en contar cómo pasa éste. Que sin duda es el mismo que el nuestro, pero bien parece que los segundos se alargan, se estiran y dan de si más que los nuestros. (Esto sucede también en RAN).

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

El tratamiento que da a los personajes y sus diferentes personalidades, las interpretaciones de los actores, sublimes todas ellas, las de Los siete samuráis, porque hay algún secundario que no podemos comprender salvo si nos metiéramos en el pellejo de un nipón y comprendiéramos no solo la escenografía de su cine sino también su teatro, en cuanto a la expresividad de los rostros y la elocuencia de sus silencios.

Y si nos ceñimos a la trama: sencilla. Una aldea asolada temporada tras temporada por una banda de bandidos que decide como último recurso contratar a un grupo de samuráis para que les protejan: John Ford en pura esencia, no obstante éste era una de las inspiraciones de Kurosawa.

Hay escenas y escenas, de una fotografía maravillosa y una armonía difícilmente igualables. La naturaleza queda fielmente reflejada en toda su inmensidad, como sucede en todas las películas de Akira, pues hace de ella casi un último personaje que aclimata a todos los demás.

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

Y el alimento, o la escasez del mismo tras las incursiones de los bandidos. Dentro de esas escenas que apuntaba antes, yo me quedaría con el momento de la primera contratación, cuando convencen por compasión al primer samurái, al ofrecer al líder Kambei un cuenco de arroz, como todo bien material de que disponen mientras los aldeanos que han ido a la ciudad se alimentan con mijo durante semanas. La compasión es una constante dentro de la película, así como el valor y el honor.

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

La sensualidad toma cuerpo femenino cuando un aldeano comprende que ha de hacer pasar por chico a su hija al observarla mientras ésta se lava la melena, con el consiguiente atractivo y peligro que suscita ante la inminente llegada de los samuráis, por otro lado, sus protectores.

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

Otra escena relevante es el duelo de uno de ellos queriendo evitar a toda costa el enfrentamiento cuerpo a cuerpo por temor a terminar con la vida de su adversario.

La escena de la guarida, en la que aparece una figura femenina que primero escapa de los bandidos tras usarla como concubina y al plantarse frente a frente con su marido, se arroja a las llamas por vergüenza.

Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP
Los siete samuráis - Akira kurosawa - 1954 - el fancine - ÁlvaroGP

Y la batalla bajo la lluvia… Sin igual. Es complejo filmar la lluvia en una película, tanto como fotografiarla con una cámara de fotos. Pues Akira grabó durante días, casi semanas toda una escena, secuencia por secuencia en una “falsa” por artificial, lluvia que cansa a los samuráis, a los aldeanos, a los bandidos y a los espectadores por igual.

Dejando para el final la que sin duda es para mi la escena mas impactante: rendir la humanidad al ansia de venganza de una anciana que mata con sus propias manos al asesino de su hijo.

El ritmo pausado de toda la película nos regala una de las joyas mas grandes de toda la historia del cine universal.


Artículo relacionado: Sobre mi padre, Garci, el VHS, Kurosawa y los odblajes en el cine.

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