lunes, 29 de abril de 2013

El Show de Truman

Ficha técnica

Título: El Show de Truman
Director: Peter Weir
Año: 1998
Título original: The Truman Show
Nacionalidad: USA
Producción: Paramount Pictures
Duración: 102’
Guión: Andrew Niccol
Fotografía: Peter Biziou
Música: Burkhard Dallwitz, Philip Glass
Montaje: William M. Anderson, Lee Smith

Ficha artística

Jim Carrey (Truman Burbank)
Laura Linney (Meryl Burbank)
Noah Emmerich (Marlon)
Natascha McElhone (Sylvia)
Ed Harris (Director del Show de Truman)

Nominaciones: Oscar a la Mejor Dirección, Mejor Actor de Reparto y Mejor Guión Original.


El Show de Truman - Periodismo y Cine - el fancine - ÁlvaroGP
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5.1 fancines

El Show de Truman - Periodismo y Cine - el fancine - ÁlvaroGP 5.1 fancines sobre 10
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En esta película no hablaremos de Periodismo per se.

Más bien lo haremos sobre cómo estos revolotean en torno a la noticia y de cómo un medio se puede convertir en el protagonista de la vida de la audiencia masiva.

El medio es la televisión, un “reality show”, de los que proliferaron en los años 90 y seguimos padeciendo en nuestros días.

Reality Shows que pretenden hacernos entender que todo vale con tal de subir los índices de audiencia de la televisión, o del medio que lo produzca. Se supone que este formato televisivo, ha de ser televisivo para hipnotizar a la audiencia, se supone, decía, que estos espectáculos de la realidad han de reproducir la vida cotidiana como carnaza para el gran público.

El Show de Truman - Periodismo y Cine - el fancine - ÁlvaroGP
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Sólo un pero, y como tal, desmontando, o pretendiéndolo, el concepto en si: remitámonos al archiconocido Gran Hermano, que refleja el comportamiento de los habitantes de una casa. Falso e irreal en su propia esencia puesto que los habitantes de una casa, cualquiera, no tienen límites de acción a la hora de interrelacionarse con los demás, o de entrar y salir a su libre albedrío.

Ciñéndome a la película, ésta se desarrolla en un pueblecito perfecto y tiene como protagonista a Truman, un treintañero que ha vivido desde bebé una vida de ensueño, felicidad y desenfado.

Una vida falsa, puesto que sin él saberlo, es el protagonista de un espectáculo televisivo, es el conejillo de indias de una cadena de televisión que lleva retransmitiendo en directo los treinta años de su vida. Y para esto fue necesario hacer un cásting para encontrar al protagonista, resultando elegido Truman al ser el primero en nacer de cinco bebés no deseados.


Truman no sabrá nada, él vivirá su vida, feliz, de casa al trabajo, casa perfecta y trabajo perfecto, amigo perfecto, vecinos perfectos y mujer perfecta. Pero todo resulta ser una farsa, una quimera, puesto que salvo él, protagonista del programa, el resto de los habitantes de la ciudad serán extras contratados.

El Show de Truman - Periodismo y Cine - el fancine - ÁlvaroGP
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No haré una crítica “orweliana” sobre el Gran Hermano o la indefensión del ser guiado, observado vigilado y violado en su intimidad, aunque daría para mucho.

Sólo mencionar el gran éxito de este tipo de productos alienantes en nuestra sociedad.

Truman, a sus treinta años, irá detectando pequeños detalles que le irán haciendo madurar una sospecha. Sospecha de que hay gato encerrado: él.

Lo más interesante será ver cómo se improvisa sobre la marcha para ir ocultando los errores e incluso la irrupción en escena, en directo, (recordemos que estamos viendo un programa, no tanto una película, en directo, siendo, nosotros, en nuestro sillón, un espectador más de ese programa que es El show de Truman).

Los espectadores se irán manifestando, opinando década uno de los actos del protagonista, pues para eso se ideó el programa, si bien superó toda las expectativas al mantenerse en directo durante las veinticuatro horas del día a lo largo de treinta años.

Ni si quiera la ciudad, ni sus recuerdos serán reales. Lo son, sólo para Truman, el resto de la humanidad sabe que se trata de un montaje, una farsa. Un decorado con personajes, llegando a plantearse su ciudad, como una isla artificial, una súper construcción, a segunda obra manufacturada por el ser humano visible desde el espacio, junto con la muralla china.

Especialmente destacable, dentro de la interpretación de Jim Carrey, que no se encuentra entre mis veinte actores favoritos, quizás ni entre los cincuenta, pero eso es harina de otro costal, es que en esta película, por fin, abandona su (para otros mejor faceta) expresividad compulsiva y desmedida. Solo en algunos momentos dejará escapar alguna que otra mueca, lamentable, pero aceptable en cualquier caso. Sin embargo, sabe expresar la congoja, una congoja imprescindible para entender al personaje, una persona feliz que de la noche a la mañana empieza a darse cuenta de que todo lo que ha vivido no ha sido su vida, sino la de los demás… Y en este aspecto, “chapó” para Jim, que explota esa misma expresividad (que tanto me repele en sus comedias) para hacernos sentir su miedo a no saber qué paso dar, dónde poner el pie, hacia dónde dirigirlo…

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