miércoles, 1 de mayo de 2013

Comer Beber Amar


Ficha técnica

Director: Ang Lee
Año: 1994
Título original: 飲食男女 (Eat Drink Man Woman)
Nacionalidad: Taiwán
Producción: Kong Hsu, Li-Kong-Hsu, Feng-Chyt Jiang
Duración: 123 minutos
Guión: Ang Lee, James Schamus, Hui-Ling Wang
Fotografía: Jong Lin
Música: Mader

Ficha artística

Si Hung Lung (Chu)
Kuei-Mei Yang (Jen)
Chien-Lien Wu (Chien)
Yu-Wen Wang (Ning)

Nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1995.



Tai Pei 1995. “Capital Provisional de la República de China” desde que el Partido Comunista Chino obligara al exilio al Gobierno legítimo exiliándolo en la actual Taiwán.

Taiwán tiene doble identidad desde entonces. Mayoritariamente poblado por chinos, hablan tres dialectos del chino y cuanto más al norte de la isla se desplaza uno, más afinidad con la China comunista hay. No obstante es la punta de lanza del Capitalismo en dicha zona. La presencia colonial europea dejó su impronta en la economía liberal que ha hecho de la zona el bastión económico de China.

Y sus habitantes comparten esa ambigüedad: al igual que el resto de china hay un profundo sentido del respeto hacia las tradiciones ancestrales en convivencia con una modernidad perfectamente reflejada en la película.

Ang Lee se sumerge pues de lleno en la dicotomía de Taiwán, esa dualidad y doble interpretación de las cosas, según desde el prisma con que se observe la vida cotidiana de Taiwán, y en cuanto a la película: de sus protagonistas.


Un padre, Chu, que será el canalizador de las tradiciones orientales a lo largo de la película. Resulta ser un cocinero afamado único heredero de las artes tradicionales de Taiwán en lo que a gastronomía se refiere. Y como tal es venerado por sus colegas cocineros quienes acatan sus decisiones y alaban su gusto y exquisitez con la tranquilidad de saberse siempre en buenas manos siempre que están dirigidos por él.

Y según vamos descendiendo (en edad) por cada una de sus hijas, iremos viendo cómo esos valores tradicionales y costumbres locales han ido desapareciendo para dar entrada a una vida completamente occidentalizada.

Tres hijas diferentes entre si y parecidas en su hermetismo e incapacidad para transmitir sus sentimientos.

La mayor ha hipotecado su vida por hacer carrera en el mundo empresarial en donde a base de tesón y esfuerzo llega a destacar en una compañía aérea como ejecutiva hasta el punto de ser promocionada como Director de la sede en Ámsterdam.

Otra hija que tras perder un amor cuyo vago recuerdo le enturbia la realidad se centrará en la espiritualidad convirtiéndose al cristianismo y viviendo un celibato auto impuesto por no atreverse a zanjar el pasado y vivir el presente.

Y la tercera hija, dependienta en un Wendy, cadena de comida rápida occidental implantada en aquellas tierras.

Todos estos aspectos, la hermana capitalista, la cristiana y la joven del “fast food” son los puntos divergentes con el padre tradicional y respetado por los que le rodean. Metáfora exquisita de la ruptura generacional y socioeconómica de Taiwán primero, esperemos que de China con el tiempo.

El motivo gastronómico cobrará una importancia inusual en ésta película. Cuando veamos a las hijas viviendo al margen del padre, sus alimentos serán casi siempre comprados ya elaborados y a veces de cadenas de comida rápida, salvo honrosas excepciones.

Cuando se reúnan con el padre para cenar, entonces se impondrá la tradición, él cocina y ellas disfrutan al principio y según pierde facultades el padre le van encontrado pegas a los guisos, cosa que mella el orgullo del padre. No obstante seguirán comiendo juntos y será la comida el único nexo verdadero entre padre e hijas en toda la película.

Mención aparte la relación del padre con la hija de una amiga de su hija mediana. A sabiendas de lo mal que come se preocupa día a día por prepararle la comida para que ésta se la lleve al colegio y la comparta con sus amigas.

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